Esta fecha cada año es menos apetecible para mí.
Esos tres hombres nunca me traen lo que de verdad me gustaría tener. Y con eso no me refiero a ningún ordenador, ni bolsos, ni cosas de esas que todos creen que pido. Quién de verdad me conoce sabe a que me refiero, y sabe que año tras año se repite este caso.
Sin embargo, algo que me ha hecho olvidar esto por un momento ha sido la cara de algunos niños mientras abrían sus regalos, creyendo que habían sido transportados por unos camellos desde el Lejano Oriente hasta aquí.
Aún albergo la esperanza de conseguir una pequeña pieza de mi pedido a estos "reyes magos"
Besos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario